Hace ya bastante tiempo que el blog de Vivir con Intensidad estaba demasiado silencioso.
Podríamos decir que estuvimos descansando, desconectando o entregadas a la búsqueda del equilibrio, pero sería una versión bastante creativa de la realidad. Lo cierto es que estábamos haciendo lo que hacemos muchas veces: intentar llegar a todo, meternos en varios proyectos a la vez y comprobar, una vez más, que no nos da la vida.
No es una frase hecha. Es prácticamente una descripción bastante fiel de algunos de nuestros días.
El trabajo, los estudios, la familia, la organización cotidiana, el final de curso, los proyectos personales y esas ideas que aparecen de repente y exigen atención inmediata fueron ocupando espacio. Y tiempo. Mucho tiempo.
Las publicaciones quedaron relegadas a ese lugar misterioso llamado «cuando tenga un momento», donde conviven también los correos pendientes, los cajones por ordenar y determinadas gestiones que llevamos posponiendo desde una fecha que preferimos no concretar.
Pero Vivir con Intensidad no estaba parado.
Durante estos meses hemos seguido pensando en el proyecto, revisando lo que queríamos hacer con él y buscando una forma de darle más sentido, más utilidad y también una estructura algo más profesional.
Porque una cosa es tener muchas ideas —eso nunca fue precisamente el problema— y otra bastante distinta es ordenarlas, convertirlas en algo real y evitar que todas pretendan salir adelante el mismo martes por la tarde.
Creer para poder crear
Vivir con Intensidad nació como un espacio para hablar de las altas capacidades desde la vida real.
No únicamente desde las definiciones, las evaluaciones o los tópicos, sino desde lo que ocurre en las familias, en las aulas, durante la infancia y también en la edad adulta.
Desde el pensamiento que no descansa. Desde la curiosidad que no siempre encuentra respuesta. Desde la intensidad emocional, el perfeccionismo, el aburrimiento, la frustración, la sensación de no encajar y todas esas experiencias que pueden resultar maravillosas y agotadoras al mismo tiempo.
Después de este tiempo de pausa visible —que no de inactividad real— seguimos creyendo en la necesidad del proyecto.
Creemos que hacen falta espacios cercanos, formados y honestos desde los que poder comprender las altas capacidades sin reducirlas ni a una lista de talentos extraordinarios ni a una sucesión interminable de problemas.
Creemos que muchas familias necesitan ordenar la información que reciben y poner palabras a lo que están viviendo.
Creemos que muchas personas adultas necesitan comprender su propia historia desde una perspectiva diferente.
Y creemos que el profesorado, las asociaciones, los centros educativos y las entidades necesitan propuestas que acerquen las altas capacidades a la realidad cotidiana, sin recetas universales ni discursos alejados de lo que sucede de verdad.
Por eso, antes de crear, tuvimos que volver a creer.
Creer en el proyecto, en su utilidad y en nuestra forma particular de contarlo.
Un proyecto que está tomando una forma más amplia
Durante este tiempo hemos trabajado para que Vivir con Intensidad sea algo más que una cuenta en redes sociales.
La divulgación seguirá siendo una parte esencial. Queremos continuar creando contenido gratuito, escribiendo en este blog, compartiendo experiencias y hablando con naturalidad sobre las distintas formas de pensar, sentir, aprender y relacionarse con el mundo.
Pero el proyecto también incorpora ahora una dimensión de orientación educativa y formación.
Ofrecemos espacios individuales para familias que necesiten hablar con calma sobre lo que están viviendo, comprender determinadas conductas o necesidades y ordenar las dudas que aparecen alrededor de las altas capacidades.
También planteamos sesiones educativas para personas adultas que quieran poner palabras a su manera de pensar y sentir, revisar su trayectoria o comprender mejor cuestiones como la autoexigencia, la intensidad emocional, el pensamiento constante, la inquietud intelectual o la sensación de no encajar.
Además, desarrollamos charlas, talleres y propuestas formativas para familias, asociaciones, AMPAs, profesorado, centros educativos, universidades y otras entidades interesadas en conocer y comprender mejor esta realidad.
No realizamos diagnósticos, evaluaciones psicológicas, psicoterapia ni intervención clínica. Tampoco gestionamos becas o procedimientos administrativos. Nuestro trabajo se sitúa en la comprensión, la orientación y la formación educativa, y cuando una situación requiere otro tipo de atención, ayudamos a identificar qué profesional o recurso puede resultar más adecuado.
No queremos saber de todo ni prometer lo que no podemos ofrecer.
Queremos hacer bien aquello que sí podemos aportar.
Crear cosas que acompañen y representen
Y, entre todas las ideas que han ido apareciendo, hubo una que nos hizo especial ilusión.
Queríamos crear algo cercano, cotidiano y tangible. Algo que permitiese llevarse un pequeño pedacito de Vivir con Intensidad a casa.
Algo con lo que una persona pudiese sentirse identificada, reírse un poco de su propia intensidad o mirar a alguien cercano y pensar:
«Es que esto eres tú. Literal».
Hemos estado trabajando en una primera colección de productos vinculados con la identidad del proyecto. No queremos desvelarlo todo todavía —porque mantener un poco el misterio también tiene su gracia y porque nos está costando un esfuerzo considerable no enseñarlo ya—, pero falta muy poco para poder compartirlo.
Serán objetos pensados para grandes y pequeños, para personas con altas capacidades o neurodivergencias, para sus familias y también para quienes reconocen esa forma de vivir con la mente llena, el corazón intenso y la vida cotidiana haciendo equilibrios para entrar en veinticuatro horas.
No nacen para convertir Vivir con Intensidad en una tienda.
Nacen para representar, acompañar, generar conversación y permitir que algunas de las ideas que compartimos aquí salgan de la pantalla y entren en la vida cotidiana.
Las cuatro ces
En estos meses hemos entendido que el camino de Vivir con Intensidad puede resumirse en cuatro palabras:
Creer. Crear. Construir. Crecer.
Creer en que el proyecto tiene sentido y puede ayudar.
Crear contenidos, servicios, recursos e ideas que conecten con experiencias reales.
Construir con calma una identidad sólida, cercana y coherente.
Y crecer, no necesariamente deprisa ni haciendo ruido, sino avanzando de una forma sostenible y fiel a lo que queremos ofrecer.
No tenemos todo terminado.
Probablemente tampoco tengamos nunca todas las ideas perfectamente ordenadas, porque sería poco realista y bastante contrario a la esencia de esta casa.
Pero seguimos aquí.
Creyendo, creando y construyendo.
Y, poco a poco, también creciendo.
Gracias por acompañarnos durante los momentos de actividad, durante los silencios y durante ese trabajo en la sombra que no siempre se ve, pero que también forma parte del camino.
Muy pronto podremos enseñaros un poco más.
Mientras tanto, podéis recorrer la web, conocer los servicios que ofrecemos, leer las publicaciones anteriores y descubrir hacia dónde está creciendo Vivir con Intensidad.
Porque algunas personas hacen las cosas con tranquilidad y siguiendo un plan impecable.
Nosotras, por lo que sea, seguimos haciéndolas con intensidad.