Quién está detrás de Vivir con intensidad...

Me llamo Ana, un palíndromo muy especial que yo veo de color amarillo (la letra A) y negro (la N), igual que el número 13 (amarillo el 3 y negro el 1) que es uno de mis favoritos, porque soy muy rara pero no supersticiosa. 

Todo comenzó un 3 de septiembre, hace ahora 33 años, en un pueblín de la costa asturiana llamado Puerto de Vega. Allí llegué para hacerles la vida un poquito más intensa a mis padres, a mi abuela y a mi hermana mayor, probablemente la persona que me esperaba con más emoción.

Desde entonces, esa intensidad ha estado presente en prácticamente todos los aspectos de mi vida. Me ha hecho pensar, sentir, preguntar y vivir de una manera muy particular. Ahora, desde la perspectiva de una mujer adulta, también puedo reconocer todo lo que me ha aportado y comprender mejor algunas de sus luces, sus sombras y sus contradicciones.

Me llamo Ana Díaz Crespo y soy doctora en Educación. Mi trayectoria académica y profesional está relacionada con la investigación educativa, la equidad, la innovación, la inclusión y la atención a las diferencias individuales. Actualmente desarrollo una segunda tesis doctoral, esta vez en el ámbito de las Ciencias del Deporte.

También soy una persona con altas capacidades que convive cada día con todo lo que eso significa. Por eso, cuando hablo de intensidad, pensamiento constante, curiosidad, perfeccionismo, frustración, inquietud intelectual o sensación de no encajar, no lo hago únicamente desde los libros.

Vivir con Intensidad nace de unir esas dos partes de mi vida: lo que conozco porque lo he estudiado e investigado y lo que comprendo porque lo vivo desde dentro.

El proyecto también tiene unas raíces profundamente familiares. Mi hermana y mi sobrino forman parte de la experiencia, las conversaciones y las vivencias que lo inspiran. En nuestra familia hay mucha intensidad, mucha curiosidad y poco espacio para el aburrimiento.

Mi intención no es diagnosticar, ofrecer respuestas universales ni convertir las altas capacidades en una sucesión de problemas o cualidades extraordinarias. Quiero ayudar a comprender a la persona en su conjunto y poner palabras adultas, informadas y empáticas a experiencias que no siempre son fáciles de explicar.

"Nunca un mar en calma hizo experto a un marinero"

Una premisa que nos acompaña desde siempre y nos conecta con la esencia marinera de nuestra familia, recordándonos que nunca las cosas importantes toman poco esfuerzo y haciéndonos ver el valor de intentarlo y de superarse a uno mismo.